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¿De
qué manera la lectura del Evangelio de hoy explica nuestra creencia de la
presencia real de Jesús en la Eucaristía?
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¿Por
qué es especial para ti recibir la Eucaristía? Comparte un momento en el que
sentiste la poderosa presencia de Jesús después de recibir la Eucaristía.
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Hablen
de la forma en que la Eucaristía consuma la celebración de la Pascua (Pista:
lee el Dato Curioso del 14 de enero).
¡A cocinar juntos!
En el Evangelio de hoy los
apóstoles prepararon una comida especial: la Pascua. Hoy, invita a tu familia a
preparar una comida especial juntos. Escojan su receta favorita o una nueva
para todos. Escojan un platillo especial o hagan muchos platillos para disfrutar.
Puedes preparar la receta de la semana como botana. Asigna una tarea a cada
miembro de la familia. Usa tu mejor vajilla y mantel. Prende velas para crear
una atmósfera de celebración.
Oración con música
En familia escuchen la
canción I Am Yours—Consume Me Completely. Puedes encontrarla en YouTube
o en donde consigues tu música. Reflexiona en lo que la letra dice de la
Eucaristía.
En cada misa, el sacerdote
usa las mismas palabras que Jesús dijo en la Última Cena para transformar el
pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Se le llama la Institución de
la Eucaristía.
Tomen y coman todos de él
porque este es mi Cuerpo,
que será entregado por ustedes.
Tomen y beban todos de él
porque este es el cáliz de
mi sangre,
sangre de la nueva alianza
que será derramada por
ustedes
para el perdón de los
pecados.
Hagan esto en
conmemoración mía.
Escuchen esas palabras
hoy.
Encuentra un momento esta
semana para ir a la adoración eucarística en familia. Prepara a los niños
explicándoles lo que la adoración eucarística significa y qué es lo que se hace
cuando estamos ahí.
En
la Antigua Alianza, los judíos sacrificaban un cordero y comían su carne asada
para celebrar la Pascua. La Pascua conmemora el momento en que Dios liberó a
los israelitas de la esclavitud en Egipto. Jesús estableció la Nueva Alianza
cuando se sacrificó a sí mismo (en lugar de un cordero) en la cruz para
liberarnos del pecado. Por eso llamamos a Jesús el Cordero de Dios.